LOS PLÁSTICOS NO ENGORDAN.

Es bastante habitual leer artículos en prensa sobre temas científico-técnicos, donde las conclusiones que se extraen se obtienen a partir de análisis parciales y tendenciosos de determinados trabajos científicos.

Uno de estos artículos fue publicado el pasado 18 de enero con la cabecera “El plástico de los envases de la comida también engorda”, ver enlace:

http://www.abc.es/sociedad/abci-plastico-envases-comida-tambien-engorda-201601181857_noticia.html.

La opinión se fundamenta en un estudio elaborado por investigadores del Centro Medioambiental de Leipzig, al que hace referencia, ver en el enlace sig.

http://www.plosone.org/article/fetchObject.action?uri=info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0143190&representation=PDF

Las dos conclusiones que se destacan junto a la cabecera del articulo son:

  1. Que el estudio alerta que los ftalatos presentes en algunos envoltorios plásticos, pueden ser ingeridos con los alimentos y contribuir a la aparición de sobrepeso. No especificando en ningún apartado del articulo que dicho estudio se refiere al plástico denominado PVC
  2. Que a bajas concentraciones tienen la capacidad de alterar el equilibrio hormonal, al menos en ratones. No cuantifica las concentraciones a las que es toxico y si lo es para seres humanos (no mata el veneno sino la dosis, dijo Paracelso)

El problema de este tipo de comunicaciones es la alarma social que provocan con dos consecuencias: la desinformación al consumidor y el descredito de las empresas afectadas, lo que impacta en su actividad y oferta de empleo.

La particular interpretación que se hace del estudio, en el que en ningún momento se habla de que se haya alimentado directamente a cobayas con productos envasados, y que las conclusiones del investigador no se soportan en prueba alguna relacionada con la interacción de los producto envasados con las cobayas empleadas en el ensayo clínico, desacreditan el articulo.

Para tomar conciencia de la grave consecuencia de estas informaciones es imprescindible leer los comentarios a los que inducen las mismas, pues el lector relaciona botellas y otros recipientes con el problema, derivando en un alarmismo social infundado.

Todo ello lleva a los siguientes interrogantes:

  • ¿Hay migraciones de sustancias de los envases alimentarios?
  • ¿Engorda el consumir alimentos envasados en plástico?
  • ¿Todos los plásticos contienen ftalatos u otros disruptores endocrinos?

Bajo el paraguas de la palabra plástico se engloban materiales con distinta composición y características, tal como sucede en los metales, las maderas, etc. Los plastificantes que se emplean en su fabricación son diversos, dependiendo del tipo de plástico, las características de los mismos y el uso para el que se destina.

En el artículo al que se hace referencia se habla del ftalato DEHP –di (2-etilhexilo)- como plastificante que mejora la flexibilidad del cloruro de polivinilo (PVC), material que no se emplea directamente para contacto con alimentos. Por otro lado induce al lector a pensar, tal como se muestra en los comentarios, que una botella de agua de plástico PET lleva ftalatos, algo totalmente falso.

Quizá el mejor testimonio para convencer a los escépticos sea el siguiente enlace en la pagina de Greenpeace que define el uso del mismo “para ablandar el PVC”

http://www.greenpeace.org/espana/es/Trabajamos-en/Parar-la-contaminacion/Agua/Campana-Detox-/Produccion-textil-/#a1

En Europa la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y en España la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) garantizan que los materiales para contacto con alimentos son inocuos para los consumidores.

La Union Europea ha legislado sobre la toxicidad de estos productos así como su ausencia en el PET, el plástico más utilizado en envases en contacto con alimentos, tales como agua, refrescos, zumos, aceite, leche, entre otros.

El Reglamento de la Unión Europea 10/2011 establece los requisitos específicos de cada material con todo detalle, que puede encontrarse en el siguiente enlace.

https://www.boe.es/doue/2011/012/L00001-00089.pdf

La extensión y detalle del Reglamento es una muestra del trabajo de excelentes profesionales que velan anónimamente por los consumidores. Este Reglamento es modificado periódicamente con nuevas aportaciones.

Dando respuesta a las tres interrogantes que planteábamos:

  • Las migraciones de sustancias toleradas o prohibidas de envases alimentarios están recogidas en el Reglamento citado y son controladas por EFSA o AECOSAN en la Unión Europea y en España respectivamente.
  • No hay evidencia de que los envases influyan en el peso corporal, y desde luego no las aporta esta investigación en el que a la cobaya se le administra directamente la sustancia objeto de estudio y no procede de una secuencia de medir la cantidad de sustancia migrada del envase a la comida. No hay prueba alguna de toxicidad por tanto, Pero sobre todo una lectura del Informe evidencia estas conclusiones, pues relaciona la sustancia, los ftalatos, con la obesidad,  en ningún caso demuestra su interacción o procedencia con/del envase.
  • Los ftalatos se emplean como plastificantes en el PVC, material no empleado en la fabricación de envases en contacto con agua, refrescos, zumos, aceites, bandejas de perecederos, entre otros.

Finalmente seria bueno que las personas que escriben estos artículos se documentaran previamente escuchando a los grupos de interés. En muchos casos se podría evitar el irremediable daño que implica el: “Difama que algo queda”